El peligro de la relación existente entre la seguridad alimentaria y la biodiversidad

El peligro de la relación existente entre la seguridad alimentaria y la biodiversidad
El peligro de la relación existente entre la seguridad alimentaria y la biodiversidad

La seguridad alimentaria y la conservación de la biodiversidad han sido conceptos que han sido considerados independientes por nuestra parte por mucho tiempo.

No ha sido hasta hace poco cuando se empezó a comprender la estrecha relación que los conectaba.

La explicación es en realidad bastante sencilla y es que el acceso al alimento viene de la mano de la cantidad de espacio cosechado – cada vez más exigente – y el área de cosecha debe ser apta para este uso.

El espacio fértil utilizado, por lo general, alberga mucha vida. Así, el desalojo de esta área para cosechar está directamente relacionado con la pérdida de biodiversidad.

Qué es la inseguridad alimentaria

Se definió por primera vez en la cumbre de Word Food, en 1996 como: “existente cuando todas las personas, en todo momento tengan acceso físico y económico a alimento suficiente y nutritivo que cubra sus necesidades y preferencias alimenticias para una vida activa y sana”.

A partir de esta definición, nos damos cuenta de que esto está lejos de cumplirse para toda la población mundial.

Además, es en las zonas de más pobreza en las que el alimento se obtiene directamente a partir de infringir bosques.

Esto que conlleva un incremento de la presión en la fauna y flora local.

En la actualidad, un noveno de la población mundial se encuentra en peligro por inseguridad alimentaria.

Con este dato, es lógico que este número probablemente aumente al aumentar la cantidad de población, tal como se prevé, siempre que cambios no se vean implementados.

El peligro de la expansión de la agricultura

La expansión de la agricultura deberá llegar, ya que es necesario para asegurar el alimento del gran incremento poblacional que se dará dentro de pocas décadas.

La agricultura debe desarrollarse en suelos capacitados para soportarlas y la gran mayoría de los disponibles ya están ocupados.

Esto supone un problema, por lo que se inicia una búsqueda de tierras en las que sea posible el cultivo.

Las zonas que quedan aún sin cultivar y que cuenten con estas características albergan una gran densidad de la biodiversidad del planeta, y además tienen algunas de las especies más amenazadas.

Es aquí cuando nos encontramos con el gran dilema que deberá afrontarse.

La gran componente social de este peligro

El atractivo de estas tierras llenas de vida para su uso como terreno de cultivo no solo viene por la calidad de la tierra, sino por la situación social de las personas que viven en sus proximidades.

Por lo general, están en zonas consideradas no desarrolladas o en vías de desarrollo. Al convertir el terreno en zonas de cultivo, se convierte en la zona de trabajo de la gente de alrededor.

Como es sabido, el salario será bajo, con lo cual se retroalimenta la pobreza del lugar, lo que propulsa la presión en la naturaleza local y a la vez se pierde muchísima biodiversidad debido a la interrupción del ecosistema natural debido al cultivo implementado.

No se ha resuelto el problema de la inseguridad alimentaria y la biodiversidad habrá sido sacrificada.

El negocio de la agricultura genera enormes beneficios, ninguno de los cuales se refleja en la calidad de vida de las personas cercanas al cultivo.

Como podemos concluir de estos datos, la disponibilidad del alimento no necesariamente implica el acceso a este.

Freno a la paradoja de la inseguridad alimentaria y la pérdida de biodiversidad

Como se ha comentado, las zonas de mayor pobreza coinciden en ser las zonas con más riqueza en biodiversidad.

Por otro lado, el incremento de la demanda de alimento es cada vez más exigente, estudios muestra que, si los cambios en el uso de la tierra previstos para 2040 se realizan, más de 1000 especies perderán más del 50% de su actual alcance.

Para evitar que esto llegue a ocurrir, es fundamental el desarrollo de parámetros que nos ayuden a estimar cuales de estas áreas cultivables son áreas de potencial riesgo.

Con este fin, dos índices fueron creados: GFSP, Global Food Security Index (índice de seguridad global) y el NBI, National Biodiversity Index (índice de biodiversidad nacional) para crear el índice de conflicto.

Índice de conflicto

Referido a los países con un índice de conflicto entre la seguridad alimentaria y biodiversidad y se obtiene a partir del sumatorio de los índices GFSP y NBI.

Así, aquellos países con un mayor índice de riesgo de conflicto serán aquellos que tengan un ranquin combinado más alto.

Países con un mayor y menor índice de conflicto

Los países con el índice más alto son:

  • Madagascar
  • Burundi
  • Haití

La mayoría de los países en los cuales una inseguridad alimenticia alta y un alto nivel de biodiversidad se encuentran en los trópicos.

Estos son los países a los que a mayor amenaza se enfrentan de explotación de diversidad para abastecer necesidades nutricionales.

Por otro lado, los países con un índice más bajo son:

  • Irlanda
  • Canadá
  • Suecia

En estos países, al contrario que el caso de los anteriores, las temperaturas tienden a ser más templadas, la biodiversidad más baja y la seguridad alimentaria más alta.

¿Es suficiente el índice de conflicto?

Aunque las zonas de los trópicos son las que mayor biodiversidad albergan del planeta, es donde se sitúa el 55% de la producción agrícola actual.

Para evitar que esta situación que alimenta todo el problema de inseguridad alimentaria ya comentado siga aumentando, se deben llevar a cabo estudios más específicos de las áreas de conflicto.

Una vez llevados a cabo otros estudios, agencias nacionales pueden abordar los riesgos potenciales y en cada contexto nacional dar distintas soluciones, tales como granjas que respeten la biodiversidad o la introducción de Pagos para Servicios Ecosistémicos.

Si bien este índice es un buen sitio por el que empezar todas estas relaciones aún nuevas, está lejos de ser suficiente.

Otros conceptos han de ser tenidos en cuenta, tales como indicadores de biodiversidad, la densidad poblacional de los países o la exportación de alimentos desde su lugar de cultivo.

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